Este exquisito manjar ya era conocido por los egipcios en tiempo de los faraones. Posteriormente, en la época medieval, el pato y la oca se convierten en testigos de los ágapes celebrados por los monarcas. Casanova, en sus memorias, recuerda una de sus conquistas, en Ancona, donde comió el foie más exquisito, preparado por la bella Lia. Pablo Neruda elogia en un poema al foie-gras en su libro “Comiendo en Hungría”, que comienza diciendo: "¡Hígado de ángel eres! ¡Suavísima substancia, peso...